lunes, 5 de octubre de 2015 0 comentarios

Tos

Me levanto muy tarde, miro la hora en la pantalla de celular, me arrepiento de haberme levantado tan tarde pero sin embargo no me paro de la cama. No me importa si el día esta claro u oscuro, tal vez me levanto para ir al baño, no me preparo el desayuno ni grito "buenos días" porque la garganta no me lo permite. 

Reviso alguno que otro mensaje en el celular y luego vuelvo a la cama, me paro, o cambio de posición, evito ver los calendarios o pensar que ya falta poco para que llegue navidad y que el tiempo se me va acabando. 

Almuerzo y vuelvo a la cama, veo alguna serie o programa inútil pero que me entretiene, veo algunos videos, trato de no poner nada en mis redes sociales para que la gente no se entere que no hago ni un carajo mientras todos tienen una vida muy buena y súper activa. 

Evito verme al espejo, evito cenar, a veces me olvido de tomar agua, a veces me echo y simplemente pienso y pasan así las horas, me encerré así durante 10 días, fingiendo ante los demás (que no me ven) que estoy de "puta madre", cuando realmente estoy muerta en vida.

Viene la noche y todo se vuelve perjudicial, muy aparte que me dan ataques de tos, me pongo triste, pienso de todo un poco sobre todo en mi abuelo, en como era mi vida hace unos meses atrás antes que todo pase, en cuanto tiempo falta, en cuanto tiempo me tomará/costará en cumplir lo que quiero, en que no estoy feliz, en que me duele la garganta y que espero que alguna noche, cuando todos duerman, me ahogue tosiendo. 

A veces por las noches, busco trabajo, a veces me llaman, a veces no, la mayoría no conviene, no sé porque postulo. Luego recuerdo mis viejos proyectos y prefiero no tocarlos. Hablo con algunos amigos, luego no quiero hablar con nadie. Derrepente lloro, sin escuchar música, para quedarme dormida o me quedo mirando como amanece, así como el 2012-2013, en mis peores depresiones y esta se asemeja muchísimo a esas, hasta la puede superar. 

Hace un año cuando comenzaba a "superar" mi tristeza y comencé a escribir de nuevo siempre tuve presente que pasaría si esto me volvía a ocurrir y pseudo segura de mi misma me dije que lo superaría porque ya estoy mayor, que ya no soy la niña de hace dos años bla, bla, bla. Mentí.


Drama queen
sábado, 19 de septiembre de 2015 0 comentarios

Adiós


Hablar vía mensajes. Conocernos. La universidad. Ir a San Marcos. Nuestras sombras. La segunda salida. El primer beso. El "te amo" apresurado. Los errores. El engaño. La inestabilidad. Tu pasado oscuro. Intensamente. Besarnos entre libros. La torta helada. Tus secretos. La historia de la foto. Cuando agarraste mi mano y me sentí extraña. Salir a escondidas. Tus abrazos. Mi inseguridad. Aquel lugar. Mi miedo. Mi huida. Tu confusión. La semana. No funcionó. Salir de nuevo. Mis problemas. La biblioteca de la universidad. Las calles de Jesús María. La piña. La naranja. El parque detrás de San Marcos. El paradero de universitaria. Me escribiste una carta. Yo te escribí una a ti. Ant- man. Love is purple. Hablar mientras comíamos alguna chatarra buenaza. El parque en Surco. Tu uniforme azul. Mi uniforme guinda. Me fastidia el sol. A ti te da risa. Renegona. Cachetón. Mis botitas plomas. El frío. Los cigarros. Tu perfume. Mis manos. Mis anillos. Tus ojos. Tu cd de 300 canciones. Mis historias. Las tuyas. Caminar muchas calles hasta ampoyarme. Encontrar trabajo y odiarlo. Que tu me vayas a recoger casi siempre. Enamorarme un poquito. Pasar días preciosos. Que se joda todo por unos mensajes. El declive. Mis ánimos para tratar de seguir. Mi depresión. Tu optimismo. Tus faltas a clases. Mis disculpas. Nuestro escape. Amor amarillo. Las salidas lindas. Beatle fest. Hablar en el parque mientras tomábamos Coca Cola. Abrazarnos por la calle. Bromear. Mis golpes en tu cara. Mi mudez. Mis malos humores. Tus ánimos. Ver el fútbol. Sentarnos con extraños. La paletita de chocolate. Las peleas. La decepción. Los cuatro días. Yo llorando. Tu leyendo esto. Terminó. 



martes, 14 de julio de 2015 0 comentarios

Ficción III


"Estoy muerta en vida, todas mis esperanzas de encontrar algo normal en mi vida se han acabado".

Dijo Elena llorando en la noche abrazada a sus piernas. Tenía aun la esperanza de escuchar un grito con su nombre que la hiciera despertar de la pesadilla, pero no, no era una pesadilla, era la vida real atacando de nuevo. Pasar todo un día con Juan le hizo perder la poquita fe en la humanidad. El encuentro en la mañana fue agradable, Elena tenía ciertos achaques matutinos y cuando caminando fue al encuentro de Juan, le brillaron los ojos, se acercaron y como de costumbre ella le hizo un par de bromas, Juan la calló con un beso y comenzaron a caminar y hablar de miles de cosas. Llegaron a su destino y como de costumbre apareció un poquito de esa mala suerte que es fiel compañera de Elena y fue así como decidieron cambiar de lugar.

Cuando llegaron fue lo mismo, querían ir al cine y este segundo estaba cerrado. Esperaron unas horas mientras caminaban y a Elena se le ocurrió caminar de la mano con Juan. Éste se extrañó y le preguntó:

-¿Ya no te da miedo agarrarme la mano?
-Ni siquiera sé porque lo estoy haciendo
-¿Y qué se siente?
-Raro
-¿Raro, cómo?
-Raro nuevo

Luego de ver la película que quisieron. Elena salió un tanto preocupada del cine, con los miedos de siempre, las inseguridades de siempre, los pensamientos de siempre y solo quería irse. Juan la detuvo, tuvieron de esas pláticas serias. Juan había terminado con su compromiso, tiró cinco años a la basura por el amor de Elena, ella no creía en nada, no confiaba, nunca dejaba de dudar de él. Luego de esa plática muy a su pesar hizo que Juan elimine todo rastro de Karen (la prometida). Aparentemente Juan no lo dudó, lo hizo y seguido a eso le confesó abiertamente su amor a Elena, le soltó un "te amo" y palabras de esas que les dicen los chicos a las chicas, que uno nunca sabe si son sinceras o parte de un guión romántico, pero que Elena supo escuchar y atesorar bien. Luego de que salieron los demonios de Elena y matarla un poco, decidieron comer algo.

Fue ahí que todo comenzó, cada uno soltaba una historia diferente. Ya sea una curiosidad o algo de la vida que simplemente los marcó. En un momento inesperado, Juan le confesó a Elena que en un tiempo fue mala persona, que se metía drogas (cosa que no le sorprendió mucho, ya que muchas personas en la actualidad lo hacen), y  que hace muchos años estaba en una especie de banda con unas personas que habían matado gente, pero que lo dejó, que fue hace como 10 años atrás y que no tenía de que preocuparse, que quería ser lo suficientemente sincero antes de iniciar una nueva relación.
Elena simplemente se echó a reír para no salir corriendo y puso en su mente que todo tenía que ser una broma de mal gusto y en cualquier momento él se reiría también. Pero no, nunca se rió, le contó ciertas historias, le mostró algunos detalles de las personas para saber como golpean, como pueden defenderse. Ella no sabía que hacer, sudó helado, sentía que le temblaban las piernas, creo que ahí murió, sentada luego de comer, cuando ya casi caía la noche. Todo se había muerto, ella, él, la vida, la esperanza, el aire, ¡simplemente todo!.

Salieron del local y Elena no dejaba de reír, ciertamente para no llorar, èl le invitó un cigarro y simplemente salieron las preguntas:

-¿Estoy en peligro?
-No, Elena, eso ya pasó, nadie te hará daño
-¿Algo màs que quieras contarme?, ¿Has violado a alguien?, ¿Extorsión?, ¿Robo agravado?, ¿Narcotraficante?, ¿Cárcel?
-No, nada de eso
-¿Estás seguro que no estoy en peligro?, ¿Nadie nos está siguiendo?, ¿Nadie me va a matar más tarde?
-Ya te dije que no
-¿Me vas a dejar de hablar, no?, ¿Te vas a alejar de mi?
-No lo sé,nunca sé que hacer en el momento pero espero no salir mañana en el Trome tirada y muerta en una pista de por aquí

Siguieron caminando y Elena sentía que la cordura se había ido de si repetía riéndose a cada rato "¡Puta madre Juan, por qué nada puede ser normal!"- Y yendo para el paradero se dieron algunos besos para recordar algún día. Decidieron irse juntos y al llegar por casa de Elena se sentaron un momento, hablaron un poco más del tema, Juan dijo amarla de nuevo, la besó, Elena reía por inercia, buscaba irse, huir, esconderse.

Cuando comenzó  a caminar, miraba para atrás y le gritaba a Juan que se vaya y cuando vio que se fue, Elena comenzó a correr, comenzó a llorar, comenzó a no vivir más.



jueves, 9 de julio de 2015 0 comentarios

Ficción II


Juan y Elena se conocieron casi de casualidad, ambos estudiaban en la misma universidad pero uno nunca supo de la existencia del otro, hasta que ella publicó un "tweet" sobre una fiesta que la universidad organiza anualmente. Ambos estudiaban carreras médicas y sabían la presión que eso implica, pero habían muchas diferencias entre ellos, dos muy marcadas: la edad y que uno era más relajado que el otro (él).

Juan y Elena tenían una química increíble aunque su relación amical se basaba en letras detrás de un monitor, distancias infinitas, rostros anónimos y voces desconocidas. Pero coincidían en muchos gustos. Un día Elena decidió preguntarle más cosas a Juan y descubrió que este tenía una novia y que estaba por casarse, ella no sabía donde meter la cara. Sentía vergüenza y rabia, ya que ella pensó que podía llegar a algo más con Juan y decidió dejarle de hablar. Juan era una persona muy insistente y Elena súper orgullosa. No había un día donde Elena no tuviese un mensaje de Juan, ella decidió dejar de responder durante un tiempo mientras dejaba de sentir lo que sentía y cuando ya se sintió mejor, decidió responder.

Ambos tenían la música en común, lo único que puede evitar que Elena sea una odiosa con la gente es que le hablen de música o de libros. Ella ya no sentía que quería a Juan como más que un amigo por la presencia de la novia, la cual ella ya había investigado y al saber que estaban comprometidos y tenían cinco años de noviazgo, decidió ver a Juan netamente como un pata más.
Un día Juan y Elena decidieron verse en la universidad, siempre que Elena conoce a alguien se pone muy nerviosa, pero ese día se sentía muy tranquila. Lo esperó afuera de la facultad, no podía dejar de caminar, hasta que salió Juan, se miraron y Elena se lo llevó prácticamente a un costado muy rápido porque había visto a una de sus profesoras. Juan se sintió un poco asustado, abrió los ojos como plato y no entendía nada. Elena le comentó lo sucedido y luego de un rato entraron a la universidad y fueron directamente a la biblioteca.

Elena pidió dos libros de anatomía y Juan sacó unas diapositivas impresas de su mochila, se puso sus lentes y comenzó a leer. Ella no podía creer que acababa de conocer a alguien y ya lo había metido a la biblioteca a estudiar, de rato en rato se miraban, aún estaban tímidos. Se reían de rato en rato, luego de unos veinte minutos salieron de la biblioteca y también de la universidad, ya que Elena tenía que irse y Juan tenía que entrar a clases.


Juan en el paradero no quería entrar a sus clases y Elena como sea lo obligó a volver a la universidad. Cuando al fin lo logró, le llamó y le pidió que volviera (típico de Elena, loca). Se dieron un abrazo y partieron en un carro y decidieron ir a otra universidad, esta vez una nacional que estaba cerca justo a la casa de ella. Buscaron un sitio y los dos hablaron cómodamente como unas cuatro horas, abrazados, como si ambos hubiesen guardado esos espacios en sus cuerpos para que encajara con el otro. Sin mirarse, sin siquiera besarse, solo riendo, conversando, a veces guardando silencio, simplemente viviendo, Elena sabia que había encontrado al hombre que quería pero que este tenia enamorada y que por más que buscara algún tipo de normalidad en su vida no podría encontrarla con este hombre, cuando se despidieron, Elena lo miró bien, lo dejó partir y no sabe si volverá a verlo algún día. Ahora solo tiene en su mente el recuerdo de las sombras de su abrazo, que reflejaba la noche mientras odiaban la música de fondo. 
viernes, 12 de junio de 2015 0 comentarios

Al aire

Si fueras real, me buscarías en mi lugar favorito con una cajetilla de cigarros en el bolsillo.
Si fueras real, te sentarías a mi lado y comenzarías a cantar esas canciones que tanto me gustan.
Si fueras  real y me vieras llorar, no me harías preguntas, simplemente tendría tu hombro en mi mejilla y tu olor se impregnaría hasta en mi mente.
Si fueras real, no me harías muchas preguntas y me darías muchos motivos.
Si fueras real, nunca me dejarías almorzar sola y me tendrías la cena lista luego de mis guardias, esperándome sonriente, hablándome de tu trabajo y yo del mío.
Si fueras real, sabrías que me gusta, que no me gusta y sabrías que tengo todas las intenciones del mundo cuando se trata de ti.
Si fueras real, dejaríamos nuestros demonios atrás juntos y al mismo tiempo.
Si fueras real, me quitarías los miedos, o los pintarías de un color distinto al menos.
Si fueras real, cuando te pregunto ¿Por qué me quieres?, me darías una buena respuesta.
Si fueras real, te quedarías dormido a mi lado.
Si fueras real, sabrías que no quiero que te alejes de mi. 

Lástima que no seas real. 


miércoles, 27 de mayo de 2015 0 comentarios

Hasta luego papá

Era un 17 de diciembre cuando me dijeron "vamos a ver tu papá porque se siente un poco mal", a pesar de haber llegado cansada de una actividad de la universidad no me negué, lo fui a ver. Tenías la cabeza caída y te temblaban las manos, pero no perdías los ánimos, días antes habías comprado muebles nuevos y un comedor nuevo para tu casa y cuando nos sentamos juntos me dijiste "eso se lo dejo a tu abuela por si es que me muero"- me dio miedo, atiné a reírme y decirte "papá, no digas eso, tu vas a durar hasta los 100 años". Traté de masajear tu cuello para ver si lograba enderezar tu cabeza y fue inútil, recomendé que te compraran un collarín y te trajeron uno. Te miraba, me miraste y estando mal me dijiste "¿Tienes hambre?" e inmediatamente pediste que me prepararen algo, nos sentamos juntos y así como estabas nos pusimos a ver una de tus series favoritas "The big bang theory", me mencionaste nombres que ni sabía, pero fingía entender para no decepcionarte. No sabía que ese momento sería el último donde te iba a ver caminar, hablar, sonreír, y poder abrazarte.

Al día siguiente me llamaron diciendo que te habían llevado al hospital, que fuiste caminando pero que te faltaba el aire terriblemente, a las horas me dijeron que habías perdido el conocimiento y que te quedarías un día en observación. Un día que se convirtieron en cinco meses y una semana. Donde te detectaron Miastenia gravis, que era una enfermedad donde a pesar que no ibas a poder hacer tus actividades normales, no era para que te me vayas. Todas mis vacaciones las pasé contigo, tu fuiste mi regalo de cumpleaños, te fui a dar de comer un par de veces, masajeé tu pies cuando tengo un miedo irracional a los pies, te cuidé, te mimé, te amé en cada momento cuando estábamos juntos, cuando veíamos tv y me decías que te cambie a alguno de los poquitos canales que se lograban ver, me acuerdo cuando le pedía postrecitos a la señora del comedor para que te sintieras feliz y lo comías con ganas. He escuchado mucho de tus informes médicos, siempre con buena actitud, siempre dándole ideas a los doctores para ver si se podía hacer algo más. Siempre te preocupabas de como estaba, y una de las cosas más difíciles que me preguntaste fue "¿Qué tengo?" y aunque en ese momento se me hizo un nudo en la garganta, te lo expliqué detalladamente pero sin perder la esperanza porque yo tenía la esperanza que íbamos a salir de ese maldito hospital, que tu ibas a ver la luz del día, que volverías a casa e íbamos a ver tv juntos de nuevo. Que ibas a cruzar la puerta y decir "hooooola" como tú siempre decías, pero no fue así.

¿Sabes con qué me quedo?, con los mejores recuerdos, he tenido el mejor abuelo, tal vez tuviste algunos errores, pero ¿Quién no los tiene?, me enseñaste sobre la unión familiar, la perseverancia, la fortaleza. Me hacías reír como nadie, a veces me sobornabas con billetes de diez soles para comer alguna comida que no me gustaba. Siempre me llamabas para que veamos una película juntos, para que arregle tu computadora, para enseñarte a manejar tu celular (que por cierto era más moderno que el mío), eras la persona más trabajadora que he conocido en mi vida, siempre proyectándose a algo nuevo, siempre pensando en los demás antes que en sí mismo. Extraño que me llames por teléfono y me cantes happy birthday, te voy a extrañar con toda mi alma, perdóname si no te cumplí al decir que íbamos a salir de ese hospital, han sido los cinco meses más difíciles de mi vida y el día más difícil fue cuando me tuve que despedir de tí, cuando te vi echadito, inmóvil, con gasas en los ojos y la boca, con tus cosas listas a tu lado, como si simplemente te fueran a desconectar de esa máquina que hacía que respires, pero me quedo con tu olor, con los besos que le di a tus manos, a tu rostro, con todo lo que te dije y espero que me hayas escuchado. Me voy a sentir más sola sin ti, porque eras de las pocas personas que me quería de verdad y no sé si algún día pueda reponerme de esto. Cada 25 de mayo a las 10 de la noche siempre recordaré que una de las personas más maravillosas me dejó, pero que ya está descansando. Te amo papá, con el corazón en la mano, mi alma está contigo donde quiera que estés, nunca te olvidaré. Y perdóname de nuevo por no ir a ver tu entierro, no voy a resistir ver como te apartan de mi lado. Te amo para siempre.



Tú y yo juntos, hasta más allá de la eternidad
en nuestro rinconcito del mueble.

domingo, 12 de abril de 2015 0 comentarios

De mi, para mí

Hola Eri, sé que estás muy pequeña aún para entender esto, pero soy tú en unos quince años más. Vine a prepararte, porque tu vida no será muy fácil que digamos y quiero que soportes todo con dignidad. Para empezar, llegará un momento donde tus padres se separen y una persona de tu familia se irá muy lejos, al principio llorarás y sentirás la ausencia y luego te enterarás de cosas que te aliviarán y te harán sentir cómoda. Te vas a dar cuenta que tu familia es una mierda, perdóname la expresión, pequeña, pero es la verdad. No te relajes en el colegio, pasarás a un colegio mixto y dejarás aquel colegio de monjas donde piensan meterte y te volverás super materialista, pero en algún momento dejarás de serlo (sobre todo cuando te falte el dinero). Tu abuelo morirá y nadie te dirá nada sobre eso hasta que seas una adolescente. Cuando entres a la pubertad tendrás una serie de cambios desafortunados, pelearás con tu mamá muchísimas veces, bajarás tu rendimiento académico a pesar que te dije líneas arriba que no lo hagas, pero luego de una corta terapia psicológica, mejorarás. En el colegio mixto vas a encontrar a varias personas, pero pocas serán las que verás (capaz) el resto de tu vida. En la secundaria te irá bien, solo tendrás problemas con matemáticas y casi al terminar te volverás súper aplicada, te enamorarás de tu mejor amigo del colegio y durarás como un año, pero eso sí, no lo quieras tanto.

Vas a crecer y te saldrá cuerpo de mujer, serás seria, te gustará el rock, irás a muchos conciertos pero nunca de viaje. Te matarás de la risa de vez en cuando pero también la pasarás mal y mucho. No llores, no quiero asustarte. Cuando acabes la secundaria, esa persona que tanto extrañabas, regresará, pero junto con el vienen muchos problemas. Perderás a tu enamorado, tu estabilidad, caerás en una depresión muy profunda y no estudiarás en la universidad durante dos años. En esos dos años vas a conocer a muchas personas, tendrás un trabajo que odiarás y lo dejarás, irás al concierto de tu cantante favorito de toda la vida, darás un examen de admisión y te enterarás que has ingresado a la universidad pero que tu familia te ha dado la espalda (de nuevo).Ah, cierto, no estudiarás medicina como siempre lo has querido, pero encontrarás una carrera que también te gustará mucho. Al tercer año casi todo sonreirá para ti, como si las nubes se hubiesen ido del cielo nublado. Cuando te conviertas en mayor de edad tendrás muchas dudas de la vida, seguirás conociendo gente, entre buena y mala, aprenderás de todo un poco, te vas a equivocar y  bastante, pero cuando te des cuenta, tratarás de remediarlo todo y mejorar. Ahora tenemos 20 años, Eri, y prefiero no contarte más de lo que te va a pasar, sé buena, sé la paciente por excelencia que eres, trata de no ser tan negativa como todas las personas te van a repetir a lo largo de tu vida, trata de revertir la mala suerte que a veces sentirá que te acompaña, busca soluciones, no dependas de nadie, no confíes en todas las personas que se te acercan, siempre sé honesta, no dejes que nadie influya en ti, deja tus celos a un lado, y remediemos este futuro tan oscuro que tenemos. Vamos a lavarnos la cara y a seguir adelante, ya no estés triste.
 
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