lunes, 30 de noviembre de 2015 0 comentarios

Límite

Llevo tres días sin pararme de la cama. Me llaman para ir a almorzar/cenar, voy. No hablo, no hago ningún chiste acostumbrado, termino, agradezco y vuelvo a la cama.

Trato de distraerme con el celular, no le escribo a casi nadie. Hoy un amigo se hartó de escuchar mis problemas -lo compadezco- .Cuando tengo que apagar la luz y llega la hora de dormir,acomodo la almohada, me echo al lado izquierdo, cierro los ojos, los abro arrugo la cara y me pongo a llorar, he llegado al límite. Luego de llorar lo suficiente, procedo a tomar mi ya engreída "Alprazolam".

Hoy se fue sin avisar, me pareció sospechoso, en si ya sabía que había pasado(mis presentimientos son casi un hecho), tomé su celular, lo leí absolutamente todo y era lo que suponía, me sentí asqueada, comencé a temblar, mi corazón comenzó a latir a mil, tenía ganas de tomar una pepa o llamar alguna de mis amigas malogradas que siempre me ofrecen drogas y aceptarlas.

No lo pensé dos veces, me metí a mi cuarto, puse un documental de Soda Stereo de fondo para que nadie se diera cuenta que estaba temblando, saqué un papel, un lapicero y comencé a hacer una carta súper larga, capaz con niveles muy altos de amargura, asco, resentimiento y decepción que he escrito en la vida, me contengo para no llorar de una manera que ya hasta me da miedo y cuando termino, doblo la carta y me la escondo entre la pijama.



 Mañana me voy 


lunes, 16 de noviembre de 2015 0 comentarios

Balsa


Recuerdo bien la canción de madrugada, cuando tú aun no tenías un rostro para recordar, pero si una voz que no me abandonaba. 

Cada distorsión, cada quiebre me hace acordar a ti, "Te conozco de toda la vida", 
"Me gustaría abrazarte hasta que te quedes dormida", 
"Debimos de conocernos antes", 
extraño sentir la magia en cada una de tus palabras, gasto papel y nostalgia al recordar esto en pleno estallido del invierno. 

Eres cada canción que me pasaste, pero hoy mas que nunca, eres Balsa.



Encontrado en un papel, dentro de una agenda del dos mil catorce. 

jueves, 15 de octubre de 2015 0 comentarios

Sueños recurrentes

A veces cuando el insomnio no me ataca o cuando hago largas caminatas duermo tranquilamente, pero siempre tengo tres sueños de cabeza (que sueño seguido o casi siempre). Obviando que hace mucho tiempo que no me da una parálisis de sueño donde aprovecho en contar que empezaban cuando me daba la vuelta al lado derecho, de pronto no podía moverme solo podía abrir y cerrar los ojos y cuando los cerraba sentía que alguien entraba a mi cuarto, se acercaba a mi oreja, me decía cosas que hasta ahora trato de descifrar y hasta se reía. No sé porque siempre tenía ese instinto de gritar "mamá" y obviamente no se escuchaba, sentía mucho frío, a veces este ente me jalaba el cubrecama, me dejó un arañón en el brazo y me pasó la típica de "te jalaron las patas" una noche, eran tiempos donde hasta me daba miedo dormir.


Sueños recurrentes

1. El carro rojo yendo de frente y que no sé manejar, siempre me veo dentro de un carro rojo que anda avanzando sin que yo sepa manejarlo, va en una autopista donde no hay ningún otro carro, solo "el mío" y me da miedo chocarme y como sea trato de manejar el carro y no pasa nada, solo sigue avanzando como si el camino no tuviera final -como la vida misma-
2. Cindy (SIN DIENTES), este sueño es como el padre nuestro, este es el más frecuente, sueño que se me caen los dientes en cualquier situación y de cualquier parte de la boca, puede ser uno o cinco o todos pero siempre sueño que se me caen los dientes, sin sangre pero siempre los veo en la palma de mi mano y no, nunca me he puesto a leer que significa. Cuando despierto siempre me aseguro de tener los dientes completitos y en su lugar.

3. En toalla, este es uno de los que me está atormentando últimamente, sueño que aparezco en cualquier lugar sin ninguna clase de ropa, nada más en toalla y en chanclas caminando y pasando la verguenza de la vida, de paso buscando mi casa para obviamente vestirme.
 

Bonus

4. La promo, este junto el sueño de la toalla los he soñado hasta hace unos días, el sueño me lleva al último día de clases del colegio o la fiesta de promoción, donde veo a todos mis 28 amigos reunidos, me despido de ellos o estamos en la fiesta y sé que no los voy a volver a ver, hasta veo a mi ex  cuando éramos más jóvenes y lozanos, es bonito y nostálgico.


No molestar
lunes, 5 de octubre de 2015 0 comentarios

Tos

Me levanto muy tarde, miro la hora en la pantalla de celular, me arrepiento de haberme levantado tan tarde pero sin embargo no me paro de la cama. No me importa si el día esta claro u oscuro, tal vez me levanto para ir al baño, no me preparo el desayuno ni grito "buenos días" porque la garganta no me lo permite. 

Reviso alguno que otro mensaje en el celular y luego vuelvo a la cama, me paro, o cambio de posición, evito ver los calendarios o pensar que ya falta poco para que llegue navidad y que el tiempo se me va acabando. 

Almuerzo y vuelvo a la cama, veo alguna serie o programa inútil pero que me entretiene, veo algunos videos, trato de no poner nada en mis redes sociales para que la gente no se entere que no hago ni un carajo mientras todos tienen una vida muy buena y súper activa. 

Evito verme al espejo, evito cenar, a veces me olvido de tomar agua, a veces me echo y simplemente pienso y pasan así las horas, me encerré así durante 10 días, fingiendo ante los demás (que no me ven) que estoy de "puta madre", cuando realmente estoy muerta en vida.

Viene la noche y todo se vuelve perjudicial, muy aparte que me dan ataques de tos, me pongo triste, pienso de todo un poco sobre todo en mi abuelo, en como era mi vida hace unos meses atrás antes que todo pase, en cuanto tiempo falta, en cuanto tiempo me tomará/costará en cumplir lo que quiero, en que no estoy feliz, en que me duele la garganta y que espero que alguna noche, cuando todos duerman, me ahogue tosiendo. 

A veces por las noches, busco trabajo, a veces me llaman, a veces no, la mayoría no conviene, no sé porque postulo. Luego recuerdo mis viejos proyectos y prefiero no tocarlos. Hablo con algunos amigos, luego no quiero hablar con nadie. Derrepente lloro, sin escuchar música, para quedarme dormida o me quedo mirando como amanece, así como el 2012-2013, en mis peores depresiones y esta se asemeja muchísimo a esas, hasta la puede superar. 

Hace un año cuando comenzaba a "superar" mi tristeza y comencé a escribir de nuevo siempre tuve presente que pasaría si esto me volvía a ocurrir y pseudo segura de mi misma me dije que lo superaría porque ya estoy mayor, que ya no soy la niña de hace dos años bla, bla, bla. Mentí.


Drama queen
sábado, 19 de septiembre de 2015 0 comentarios

Adiós


Hablar vía mensajes. Conocernos. La universidad. Ir a San Marcos. Nuestras sombras. La segunda salida. El primer beso. El "te amo" apresurado. Los errores. El engaño. La inestabilidad. Tu pasado oscuro. Intensamente. Besarnos entre libros. La torta helada. Tus secretos. La historia de la foto. Cuando agarraste mi mano y me sentí extraña. Salir a escondidas. Tus abrazos. Mi inseguridad. Aquel lugar. Mi miedo. Mi huida. Tu confusión. La semana. No funcionó. Salir de nuevo. Mis problemas. La biblioteca de la universidad. Las calles de Jesús María. La piña. La naranja. El parque detrás de San Marcos. El paradero de universitaria. Me escribiste una carta. Yo te escribí una a ti. Ant- man. Love is purple. Hablar mientras comíamos alguna chatarra buenaza. El parque en Surco. Tu uniforme azul. Mi uniforme guinda. Me fastidia el sol. A ti te da risa. Renegona. Cachetón. Mis botitas plomas. El frío. Los cigarros. Tu perfume. Mis manos. Mis anillos. Tus ojos. Tu cd de 300 canciones. Mis historias. Las tuyas. Caminar muchas calles hasta ampoyarme. Encontrar trabajo y odiarlo. Que tu me vayas a recoger casi siempre. Enamorarme un poquito. Pasar días preciosos. Que se joda todo por unos mensajes. El declive. Mis ánimos para tratar de seguir. Mi depresión. Tu optimismo. Tus faltas a clases. Mis disculpas. Nuestro escape. Amor amarillo. Las salidas lindas. Beatle fest. Hablar en el parque mientras tomábamos Coca Cola. Abrazarnos por la calle. Bromear. Mis golpes en tu cara. Mi mudez. Mis malos humores. Tus ánimos. Ver el fútbol. Sentarnos con extraños. La paletita de chocolate. Las peleas. La decepción. Los cuatro días. Yo llorando. Tu leyendo esto. Terminó. 



martes, 14 de julio de 2015 0 comentarios

Ficción III


"Estoy muerta en vida, todas mis esperanzas de encontrar algo normal en mi vida se han acabado".

Dijo Elena llorando en la noche abrazada a sus piernas. Tenía aun la esperanza de escuchar un grito con su nombre que la hiciera despertar de la pesadilla, pero no, no era una pesadilla, era la vida real atacando de nuevo. Pasar todo un día con Juan le hizo perder la poquita fe en la humanidad. El encuentro en la mañana fue agradable, Elena tenía ciertos achaques matutinos y cuando caminando fue al encuentro de Juan, le brillaron los ojos, se acercaron y como de costumbre ella le hizo un par de bromas, Juan la calló con un beso y comenzaron a caminar y hablar de miles de cosas. Llegaron a su destino y como de costumbre apareció un poquito de esa mala suerte que es fiel compañera de Elena y fue así como decidieron cambiar de lugar.

Cuando llegaron fue lo mismo, querían ir al cine y este segundo estaba cerrado. Esperaron unas horas mientras caminaban y a Elena se le ocurrió caminar de la mano con Juan. Éste se extrañó y le preguntó:

-¿Ya no te da miedo agarrarme la mano?
-Ni siquiera sé porque lo estoy haciendo
-¿Y qué se siente?
-Raro
-¿Raro, cómo?
-Raro nuevo

Luego de ver la película que quisieron. Elena salió un tanto preocupada del cine, con los miedos de siempre, las inseguridades de siempre, los pensamientos de siempre y solo quería irse. Juan la detuvo, tuvieron de esas pláticas serias. Juan había terminado con su compromiso, tiró cinco años a la basura por el amor de Elena, ella no creía en nada, no confiaba, nunca dejaba de dudar de él. Luego de esa plática muy a su pesar hizo que Juan elimine todo rastro de Karen (la prometida). Aparentemente Juan no lo dudó, lo hizo y seguido a eso le confesó abiertamente su amor a Elena, le soltó un "te amo" y palabras de esas que les dicen los chicos a las chicas, que uno nunca sabe si son sinceras o parte de un guión romántico, pero que Elena supo escuchar y atesorar bien. Luego de que salieron los demonios de Elena y matarla un poco, decidieron comer algo.

Fue ahí que todo comenzó, cada uno soltaba una historia diferente. Ya sea una curiosidad o algo de la vida que simplemente los marcó. En un momento inesperado, Juan le confesó a Elena que en un tiempo fue mala persona, que se metía drogas (cosa que no le sorprendió mucho, ya que muchas personas en la actualidad lo hacen), y  que hace muchos años estaba en una especie de banda con unas personas que habían matado gente, pero que lo dejó, que fue hace como 10 años atrás y que no tenía de que preocuparse, que quería ser lo suficientemente sincero antes de iniciar una nueva relación.
Elena simplemente se echó a reír para no salir corriendo y puso en su mente que todo tenía que ser una broma de mal gusto y en cualquier momento él se reiría también. Pero no, nunca se rió, le contó ciertas historias, le mostró algunos detalles de las personas para saber como golpean, como pueden defenderse. Ella no sabía que hacer, sudó helado, sentía que le temblaban las piernas, creo que ahí murió, sentada luego de comer, cuando ya casi caía la noche. Todo se había muerto, ella, él, la vida, la esperanza, el aire, ¡simplemente todo!.

Salieron del local y Elena no dejaba de reír, ciertamente para no llorar, èl le invitó un cigarro y simplemente salieron las preguntas:

-¿Estoy en peligro?
-No, Elena, eso ya pasó, nadie te hará daño
-¿Algo màs que quieras contarme?, ¿Has violado a alguien?, ¿Extorsión?, ¿Robo agravado?, ¿Narcotraficante?, ¿Cárcel?
-No, nada de eso
-¿Estás seguro que no estoy en peligro?, ¿Nadie nos está siguiendo?, ¿Nadie me va a matar más tarde?
-Ya te dije que no
-¿Me vas a dejar de hablar, no?, ¿Te vas a alejar de mi?
-No lo sé,nunca sé que hacer en el momento pero espero no salir mañana en el Trome tirada y muerta en una pista de por aquí

Siguieron caminando y Elena sentía que la cordura se había ido de si repetía riéndose a cada rato "¡Puta madre Juan, por qué nada puede ser normal!"- Y yendo para el paradero se dieron algunos besos para recordar algún día. Decidieron irse juntos y al llegar por casa de Elena se sentaron un momento, hablaron un poco más del tema, Juan dijo amarla de nuevo, la besó, Elena reía por inercia, buscaba irse, huir, esconderse.

Cuando comenzó  a caminar, miraba para atrás y le gritaba a Juan que se vaya y cuando vio que se fue, Elena comenzó a correr, comenzó a llorar, comenzó a no vivir más.



jueves, 9 de julio de 2015 0 comentarios

Ficción II


Juan y Elena se conocieron casi de casualidad, ambos estudiaban en la misma universidad pero uno nunca supo de la existencia del otro, hasta que ella publicó un "tweet" sobre una fiesta que la universidad organiza anualmente. Ambos estudiaban carreras médicas y sabían la presión que eso implica, pero habían muchas diferencias entre ellos, dos muy marcadas: la edad y que uno era más relajado que el otro (él).

Juan y Elena tenían una química increíble aunque su relación amical se basaba en letras detrás de un monitor, distancias infinitas, rostros anónimos y voces desconocidas. Pero coincidían en muchos gustos. Un día Elena decidió preguntarle más cosas a Juan y descubrió que este tenía una novia y que estaba por casarse, ella no sabía donde meter la cara. Sentía vergüenza y rabia, ya que ella pensó que podía llegar a algo más con Juan y decidió dejarle de hablar. Juan era una persona muy insistente y Elena súper orgullosa. No había un día donde Elena no tuviese un mensaje de Juan, ella decidió dejar de responder durante un tiempo mientras dejaba de sentir lo que sentía y cuando ya se sintió mejor, decidió responder.

Ambos tenían la música en común, lo único que puede evitar que Elena sea una odiosa con la gente es que le hablen de música o de libros. Ella ya no sentía que quería a Juan como más que un amigo por la presencia de la novia, la cual ella ya había investigado y al saber que estaban comprometidos y tenían cinco años de noviazgo, decidió ver a Juan netamente como un pata más.
Un día Juan y Elena decidieron verse en la universidad, siempre que Elena conoce a alguien se pone muy nerviosa, pero ese día se sentía muy tranquila. Lo esperó afuera de la facultad, no podía dejar de caminar, hasta que salió Juan, se miraron y Elena se lo llevó prácticamente a un costado muy rápido porque había visto a una de sus profesoras. Juan se sintió un poco asustado, abrió los ojos como plato y no entendía nada. Elena le comentó lo sucedido y luego de un rato entraron a la universidad y fueron directamente a la biblioteca.

Elena pidió dos libros de anatomía y Juan sacó unas diapositivas impresas de su mochila, se puso sus lentes y comenzó a leer. Ella no podía creer que acababa de conocer a alguien y ya lo había metido a la biblioteca a estudiar, de rato en rato se miraban, aún estaban tímidos. Se reían de rato en rato, luego de unos veinte minutos salieron de la biblioteca y también de la universidad, ya que Elena tenía que irse y Juan tenía que entrar a clases.


Juan en el paradero no quería entrar a sus clases y Elena como sea lo obligó a volver a la universidad. Cuando al fin lo logró, le llamó y le pidió que volviera (típico de Elena, loca). Se dieron un abrazo y partieron en un carro y decidieron ir a otra universidad, esta vez una nacional que estaba cerca justo a la casa de ella. Buscaron un sitio y los dos hablaron cómodamente como unas cuatro horas, abrazados, como si ambos hubiesen guardado esos espacios en sus cuerpos para que encajara con el otro. Sin mirarse, sin siquiera besarse, solo riendo, conversando, a veces guardando silencio, simplemente viviendo, Elena sabia que había encontrado al hombre que quería pero que este tenia enamorada y que por más que buscara algún tipo de normalidad en su vida no podría encontrarla con este hombre, cuando se despidieron, Elena lo miró bien, lo dejó partir y no sabe si volverá a verlo algún día. Ahora solo tiene en su mente el recuerdo de las sombras de su abrazo, que reflejaba la noche mientras odiaban la música de fondo. 
 
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